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Domingo, 15 de noviembre de 2009, Revista Dominical
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Patrimonio de la humanidad: descubriendo el sentido

La consagración de los patrimonios

•  Por Diego Echevers Torrez


El Mariachi "encantadoncellas". Miniatura de alasita que expresa en su simple figura, la cuna humilde de la que emergen los patrimonios nacionales, hasta alcanzar la universalidad y maravilla de la creación humana. Fotografía del autor.
El patrimonio es el hecho máximo de la creación cultural de un pueblo. A través de él, en el mundo hemos aprendido a interpretar la maravillosa experiencia de la identidad cultural de las naciones.

Y es que, al margen de ser un hecho particular en el orden de la cultura de un pueblo, el patrimonio también es un hecho socioeconómico que se manifiesta en la interacción continua de quienes forman parte de un grupo social, lo que no desdice su protagonismo e importancia en el plano político.

Si se observan las características propias de los patrimonios, observaremos que uno de los elementos más comunes entre ellos es la importancia que revisten para los intereses simbólicos de un Estado Nación.

Alguna vez se preguntó por ejemplo, mi estimado lector, ¿qué tienen en común el tango, la cumbia, el jazz, el mariachi y la diablada?

Por un lado, en la actualidad todos ellos son hechos culturales conocidos como los embajadores culturales del país del que provienen, lo que pone de manifiesto la presencia de historias y símbolos únicos en la diversidad.

Si bien el tango, la cumbia, el jazz, el mariachi y la diablada se manifiestan de manera distinta, y sobre todo, provienen de contextos sumamente diferenciados, lo que los hace iguales en el plano del patrimonio, es la forma de transformar una historia de marginamiento en otra que encumbra a la cultura popular como el elemento central de los nacionalismos latinoamericanos.

Veamos por ejemplo el tango. Ritmo particular que emerge del encuentro entre los migrantes italianos y las milongas que surgen del contacto entre esclavos negros y criollos argentinos. Al mismo tiempo, la cumbia y el jazz, producto también de la interacción de esclavos negros con criollos colombianos ó creoles franceses, como es el caso específico del segundo, muestran una rica vertiente musical que combina la cadencia africana, con los rasgos ineludibles de la tierra a la que representan actualmente.

En otro plano, pero al mismo tiempo comunes todos, el mariachi y la diablada son hechos que resultan del contacto entre la vertiente de la cultura española y la resistencia de la cultura indígena, con la particularidad de que en ambos casos, estas representaciones condensan en su seno la compleja representación de las culturas en las que han sido producidas. Su lazo común, la muestra de personajes "ch’ojchos" en su vestir y actuar.

En todos los casos, lo que hace comunes al tango, la cumbia, el jazz, el mariachi y la diablada, es que todos ellos en una primera etapa de su representación, han sido producidos por los sectores marginales de la sociedad. El tango viene de los burdeles en los arrabales de La Boca sobre el Río de La Plata; la cumbia, el jazz y el mariachi, de la misma forma, hechos que salen a la luz desde lo más bajo de las sociedades de Colombia, Estados Unidos y México, respectivamente. Y finalmente, la diablada, procedente de la cultura indígena y la cultura minera que en un principio le era negada la presencia y el paso por el centro de poder social y político de la ciudad de Oruro, pero que con el tiempo lograron popularizarse sobre su espacio y hoy por hoy representan la identidad de toda una nación.



Pues bien, precisamente ese hecho de encumbramiento, en el que todas y todos los ciudadanos de un país reconocen la importancia de un hecho cultural como estas danzas y melodías, es lo que en el término del patrimonio, se conoce como "consagración".

Si para la determinación de un hecho cultural como patrimonio no existe la consagración del mismo, entonces no es posible considerarlo patrimonio. Véase cómo los elementos anteriormente citados, que saliendo de los sectores marginales de las sociedades en los que han sido producidos, con el tiempo (que realmente es indefinido) han ido transformando su sentido y se han convertido en la actualidad en símbolos nacionales.

Cuando decimos Tango, usted automáticamente dice: Argentina. Cuando decimos "Cumbia", usted automáticamente dice: Colombia, aunque también es posible que vea otras opciones, esto por la fuerza rítmica que tiene este hecho cultural, y vale como ejemplo también, por la manipulación de las industrias culturales que han hecho de la cumbia un patrimonio, también, de la humanidad.

Cuando decimos Jazz, usted automáticamente dice: Nueva Orleans. Cuando decimos mariachi, usted automáticamente dice: México. Cuando decimos diablada, usted automáticamente dice: ¡Oruro! porque en ella está depositada la historia de nuestra tierra, y también está depositada la identidad nacional del país. Esto es, sin duda, un ejemplo de consagración de los patrimonios.

Finalmente, ya sea por influencia de la clase política ó por la simple determinación de un valor significativo, que es puesto por el sector popular, la consagración de un patrimonio se manifiesta como algo que describe el lugar de donde proceden los hechos patrimoniales y donde no puede faltar también la descripción histórica de la identidad de un pueblo, toda vez, que en ella, la historia, están contenidas las formas de relación social que han consagrado, en el tiempo, la importancia de un hecho cultural, como un hecho patrimonial.

Piénselo, mi estimado lector, y verá que si hablamos de patrimonios consagrados, una gran parte de ellos al principio han sido propios de los sectores más humildes y marginados de la sociedad, y con el tiempo, han logrado una consagración no sólo nacional, sino también universal.

Le dejo picando una de consagración y gastronomía, mientras a esta hora de la mañana consagramos los "choris" de la Ranchería:

¿Qué tienen en común, los tacos, las pizzas, las hamburguesas, los tallarines, las empanadas, las salteñas y los "sánguches" de chola?

El autor es Magíster en Gestión de Patrimonio y Desarrollo Territorial. Es consultor externo en temas de cultura, política y desarrollo, siendo también profesor en las materias de Patrimonio y Etnomusicología en la Carrera de Antropología de la Universidad Católica en la ciudad de Cochabamba.


Cuando decimos diablada automáticamente se piensa en Oruro, en Bolivia

El tango es sinónimo de Argentina

tags: La Patria, Noticias de Bolivia, Periodico, Diario, Newspaper, La consagración de los patrimonios

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