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Domingo, 27 de agosto de 2017, Revista Dominical
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La Autonomía Universitaria: ¿Un movimiento pedagógico truncado o inclusivo?

•  Por: Ing. Carlos Esteban Sandy - Antezana Docente de la Universidad - Técnica de Oruro


No es frecuente ligar a la Autonomía Universitaria con movimientos pedagógicos, desde luego no muy recientes, como no muy reciente es la misma Autonomía Universitaria; más bien, es frecuente ligarla con movimientos sociales y políticos, aunque ambos factores, son parte de un mismo proceso. En el presente trabajo intentaré abordar: los antecedentes, su concepción original, sus bases teóricas, la dinámica de su desarrollo, su actualidad y desafíos.

La autonomía, es posibilidad de autogestión por iniciativas individuales o colectivas. Esta categoría, están indisolublemente relacionadas, a la comprensión, de que todo grupo social, cuenta con determinado poder para modificar las condiciones de su devenir, y estas son viables, cuando existe una seria interpelación al poder político, al Estado, es decir, se trata de una "relación no muy amigable" entre Estado y grupos de la sociedad civil.

Los orígenes de esta relación se encuentran, en las contradicciones del propio desarrollo del sistema político, y centrados en países que contribuyen a su progreso y son muy poco reconocidos en su esfuerzo.

Los antecedentes de la autogestión, se encuentran en diversas experiencias de carácter político y social, que devienen de larga data, como la Comuna de París, la Revolución Rusa, los movimientos de trabajadores en Italia, España, Yugoslavia, sostenidas por diversas concepciones sobre el Estado y Sociedad como la Teoría del Contrato Social de Rousseau, los Socialistas Utópicos: Fourier, Proudhon, el socialismo libertario o anarquismo de Bakunin, y otras. Pero no menos importantes fueron las contribuciones de J. Moreno, K. Lewin y C. Rogers en las ciencias psicológicas como la "teoría de grupos", la "psicología institucional" y la psicoterapia institucional", dando lugar al surgimiento de una nueva corriente pedagógica: la no - directiva o tendencia a la auto actualización y autorrealización.

Solo en los marcos de estas bases conceptuales se puede comprender, que la autonomía es la capacidad de autogestión, en tanto y cuanto, toma conciencia la sociedad de que puede y debe renovarse profundamente en un clima de aceptación y respeto, encontrar las posibilidades de expresarse libremente y transitar el camino hacia su autodeterminación plena, asumiendo de esta manera, una nueva forma de ejercitar su responsabilidad.

Estas concepciones, tal como conocemos, influyeron notablemente para ejercitar cambios en la vida social y económica en muchos países del mundo, pero también como alternativa de cambio social a través de la educación. Varios autores entre ellos A. Piuggros cita como verdaderos innovadores de estas prácticas pedagógicas autogestionarias, con amplios alcances en las reivindicaciones sociales, al mentor del Libertador Bolívar el Pedagogo Simón Rodríguez, la Reforma Universitaria de 1918 en Córdova Argentina, cuyas banderas de libertad de cátedra, autonomía universitaria y gobierno cogestionario docente estudiantil se tornan rápidamente en movimientos políticos y educacionales, logrando influir años más tarde en la organización autogestionaria de nuestra educación superior publica en nuestro país, además por decisión del soberano; asimismo, con claras influencias en México. Nicaragua, el Salvador, Cuba y otros países.

Hoy, aunque incompatible con los objetivos estructurales del sistema político, es una realidad la existencia de la Autonomía Universitaria. Su experiencia es muy debatida, algunos la consideran fracasada; ciertamente ha enfrentado números obstáculos y limitaciones, distorsión de sus bases conceptuales, ausencia de medios, dificultades organizativas como instancias autogestionarias, mayor comunicación y compromiso con las necesidades de todos los sectores de la vida social, lealtad con sus principios para una enseñanza, que el desarrollo precede a la enseñanza y no al revés; la finalidad es ser una institución superior de transformación y no de simple reproducción de una base técnico productiva arcaica, establecida desde la colonia, acompañada de una profunda herencia cultural autoritaria, burocrática y centralista desde la pre colonia.

Sin embargo, entre luces y sombras, es digno destacar la función social de la enseñanza universitaria, mediante la participación plena y democrática de sus integrantes, docentes, estudiantes y administrativos en beneficio de aquellos grupos de alumnos provenientes de ambientes desfavorecidos cultural y económicamente. También se debe destacar, aunque intermitentemente, su despliegue en la investigación, aunque más que adquisición de aptitudes procedimentales, es necesario el manejo de métodos científicos, para cultivar el pensamiento crítico reflexivo de los (y las) jóvenes estudiantes.

Un balance de su actividad en la formación profesional universitaria, muestra: la aplicación de los principios de la genuina expresión de la actitud no directiva, de la concentración de los deseos del grupo y en su iniciativa con las tareas y su organización, acompañada de la libre expresión en el proceso enseñanza aprendizaje; no existe contextualización de los conocimientos universales sin investigación y este proceso necesita de una condición sine qua non: la libre expresión y el derecho a la información, para configurar la educación lógica, fomentando el pensamiento crítico-científico y dejando la retórica improductiva y la tecnófila estéril.

En este marco, los docentes deben tener una nueva actitud frente a la enseñanza y los alumnos frente al conocimiento, lo cierto es que nos encontramos lejos de los iniciales propósitos, es decir lejos de las intenciones de cuestionar nuestro rumbo marcado por la incertidumbre.

Más allá de las constataciones positivas y negativas sobre el funcionamiento de la Autonomía Universitaria al presente, la autogestión, como instrumento administrativo, debe jugar un rol importante en el desarrollo de la educación superior, como un medio, en la medida que se crea un espacio, que le permite diferenciarse del sistema oficial de educación, en cuanto a pertinencia y permanente innovación, y un fin, ya que la autogestión implica el desarrollo de la responsabilidad de los estudiantes por su propio aprendizaje, la formación de valores morales orientados hacia la identidad colectiva de Bolivia.

En mi modesto entender, dado el contexto y los desafíos del futuro, la autonomía universitaria ratificada plenamente por la actual Nueva Constitución Política del Estado, continúa siendo un factor de gran importancia para lograr la calidad educativa y asegurar el ejercicio de los derechos democráticos de los participantes en el proceso docente, de promover la responsabilidad de los estudiantes, la superación de las formas autoritarias de enseñanza, la descentralización y la desburocratización de la actividad educativa. La preservación de sus componentes autonómicos en cuanto a lo administrativo en relación con la capacidad legal u operativa para contratar personal; en cuanto a la financiera, sobre la posibilidad de administrar libremente los recursos económicos en relación a los objetivos previstos y finalmente la pedagógica, como la capacidad de la orientación de las actividades curriculares de la Bolivia Real y no una modernización superficial, copiada de ambientes externos y extraños.

La Autonomía Universitaria como movimiento pedagógico y ejercitada en cada una de nuestras universidades públicas, es un proyecto sin dudas trunco, merece un debate integral en todos sus componentes, estoy seguro que se pueden rescatar innumerables experiencias singulares y propias de nuestro medio, en lo que respecta a su dinámica de administración, gobierno y el proceso enseñanza aprendizaje, si a esta idea se acopla otras experiencias pedagógicas universales modernas y le damos sentido a nuestro crecimiento y desarrollo, con toda seguridad se podrá poner pilares mucho más sólidos, para diseñar una tendencia pedagógica propia y ceñida a las necesidades en la formación de profesionales mucho más competitivos y comprometidos con la verdadera Bolivia profunda.

El motor del desarrollo es el conocimiento, es la intelectualidad, las condiciones están dadas por el fomento irrestricto de la democracia, que es el derecho a ser diferente, a pensar diferente a respetar la pluralidad de ideas, a respetar el disenso, por esto y mucho más, es necesario, mantener nuestra independencia política e ideológica con respecto a la administración político ideológica del Estado. El Sistema Nacional de Universidades Públicas Autónomas, constituyen aun, una reserva moral y una esperanza del pueblo boliviano y su relación con la sociedad, una deuda que hay que empeñarse en pagar, por tanto, también es un proyecto pedagógico inconcluso.


El edificio de la Universidad Técnica de Oruro

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