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Domingo, 22 de mayo de 2016
LA PATRIA, Revista Dominical
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Clotilde Calancha una vida de trabajo y permanente defensa de los derechos

•  Por: Alicia Navía Mier - Periodista


La representante de la Defensoría de Oruro con su último reconocimiento
La representante de la Defensoría del Pueblo en Oruro, Clotilde Calancha, es una profesional destacada por su constante trabajo y su incansable labor en defensa de los derechos humanos, a días de dejar el cargo por el cambio de Defensor del Pueblo, quisimos conocer su trayectoria debido a que su trabajo junto al de los funcionarios de la misma institución a los que llama mis compañeros, fueron referente del trabajo profesional que realizaron durante aproximadamente 16 años y que fue reconocido por los distintos defensores del pueblo.

Es de esta manera que queremos de alguna forma conocer la infatigable labor que realizó en defensa de las personas necesitadas y de los grupos vulnerables que requirieron y recibieron apoyo de parte de la oficina regional de la Defensoría del Pueblo en Oruro.

A pesar del trabajo sacrificado que realizaron, hubo voces negativas sobre su labor, sin entender que muchos casos no eran de su tuición debido a que la oficina sólo brinda defensa de los derechos y no resuelve los problemas legales, puesto que existen otras instancias para atender este tipo de casos como nos manifestó.

Pero ¿quién es Clotilde Calancha? No es una profesional improvisada pues a pesar de tener que mantener a sus hijos, por su capacidad y don de servicio continuó estudiando y capacitándose para lograr el bien común.

Como ella misma nos contó en su domicilio, no fue fácil llegar a este sitial puesto que tuvo que realizar muchos sacrificios, los que después fueron recompensados con la ayuda de sus mismos hijos y de las personas que le aprecian.

A tiempo de mostrar una infinidad de reconocimientos que por cierto ya no caben en su pared y muebles, nos contó que durante 30 años trabajó en la Universidad Técnica de Oruro (UTO), en primera instancia como administrativa bibliotecaria tras formarse en el exterior estudiando en la carrera de bibliotecología, ciencias de la información, archivística y documentación, además de estar buen tiempo dirigiendo el tema técnico, organizando las bibliotecas universitarias, lo que le permitió ser designada por muchos años como directora de bibliotecas.

El trabajo realizado en el tema de documentación de la información, le abrió muchos caminos, como la posibilidad de viajar para realizar una especialización en una escuela interamericana de bibliotecología en Colombia, donde estudió sobre bibliotecas universitarias como una especialización y estudió en la República de Costa Rica la carrera de Ciencias de la Información, lo que hasta ahora le permite tener una buena comunicación con las personas.

Participó en otras actividades internacionales, trabajó en la biblioteca de la Universidad Agraria aproximadamente un año, en el tema técnico, y en la Escuela Interamericana de Bibliotecología de la Universidad de Antioquia en Colombia, con lo que consolidó sus conocimientos en esta rama.

Como directora de bibliotecas estuvo hasta 1995, posteriormente estuvo como docente en la Universidad tras estudiar en la carrera de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UTO y en el año 1995 fue elegida como sub decano de la misma facultad, cargo que asumió por tres años, cuando el decano era Vidal Villarroel.

Asegura que nunca fue política y cuando fue postulada para ser vocal de la Corte Electoral, en el Parlamento, por sus colegas, le asombró porque no le pidieron ni su currículum hasta que un día al amanecer conoció que le nombraron en ese cargo.

Lamentablemente los designados en dicha corte no estuvieron por mucho tiempo en el cargo debido a la decisión del Presidente de Bolivia de ese entonces Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni), porque él quería nombrar a gente de su partido, pidiendo que renuncien los "delincuentes", algo que le molestó ya que no permitiría ser humillada, lo que le motivó a renunciar porque un profesional no puede admitir ese tipo de cosas fue así que decidió iniciar su trámite de su jubilación.

En ese espacio en el que tramitaba su jubilación le buscó la Defensora del Pueblo, Ana María Campero, quien concluía en ese año su gestión y aunque no le conocía, le invitó a ser la representante de la Defensoría en Oruro, posteriormente fue ratificada por el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín quién además la confirmó de la misma forma junto a todo su equipo que trabaja en la Defensoría; posteriormente, el Defensor Rolando Villena hizo lo propio y tanto ella como su equipo fueron corroborados para continuar el trabajo en la Defensoría.

Cree que la gestión que realizó en la universidad tuvo sus frutos, debido a que sus compañeros de trabajo fueron quienes apoyaron su designación, particularmente las mujeres a las que ayudaba en conflictos que no eran simplemente académicos, sino personales.

Recuerda que también trabajó en el penal en coordinación con el capellán de la cárcel, padre Mario Laredo, consiguiendo libros para los internos y, lo último que entregó fueron alrededor de 200 impresos cuando fungía como capellán el padre Iván Trujillo, ayuda que ya no prosperó porque se perdieron los textos, lo que hizo que perdiera la motivación para continuar con la obra.

La trayectoria que tuvo aparte de la universidad, fue en la Corte Electoral en la que estuvo poco tiempo pero aprovechó de presentar un proyecto sobre archivística, lo que permitió organizar el archivo del registro civil, dicho trabajo fue presentado en una especie de concurso como lo hicieron 226 proyectos a nivel latinoamericano.

Este proyecto calificó para ser respaldado y debido a ello logró, para continuar con el proceso en el registro civil, 20.000 dólares, monto que fue enviado en dos oportunidades, pero como dejó la institución ya no se pudo continuar con el proyecto que no permitió recibir nuevamente el apoyo económico que había servido para el arreglo de algunos libros del registro civil.

Fue socia fundadora de la Sociedad de Historia y Geografía, en la que fungió como presidenta por una gestión, entidad en la que continuará trabajando investigando y escribiendo al dejar la Defensoría.

En la Defensoría tuvieron algunas fortalezas siendo la primera a la que, a nivel nacional, los Defensores del Pueblo, como Walter Albarracín, Ana María Campero y Rolando Villena reconocieron el trabajo de la representación de Oruro como una de las mejores en Bolivia, debido al compromiso de cada uno de los funcionarios que apoyó en todos los casos incluida la secretaria y el chofer, además del grupo multidisciplinario que constituyeron.

La otra fortaleza que tienen es que trabajan en una relación cordial y respetuosa con las instituciones públicas con las que no tuvieron problemas menos con las autoridades, a quienes, si existió la oportunidad, se les exigió a través de los profesionales de la Defensoría que reparen los derechos vulnerados de las personas.

En las debilidades que tuvo, dijo que fue la falta de presupuesto para hacer una función mediática de todo lo que se debería hacer, trabajo que fue conocido gracias a la buena voluntad de la prensa en general y de algunos canales de televisión, como el caso del canal universitario, que les cedió por tercera gestión un espacio para la realización del programa "Te vemos con derechos", donde se aborda una diversidad de temas relacionados a los derechos humanos.

Similar labor se realizó con el canal de la carrera de Comunicación que por falta de equipos ya no pudo acogerles para seguir difundiendo la defensa de los derechos humanos.

La peor debilidad fue la falta de un presupuesto para difundir spots con los que se pretendió socializar los derechos humanos y las distintas normas para conocimiento de la población, los cuales fueron elaborados por Guillermo Ortiz junto a sus equipos de pasantes que llegaron a la institución y que demostraron su compromiso y defensa de los derechos humanos.

Tal como hubo cosas negativas, también al realizar este tipo de trabajo en beneficio de las personas a las que se vulneró sus derechos, hubo momentos en los que pudieron haber perdido la vida como cuando el defensor del pueblo Waldo Albarracín les envió para atender un caso en una población que estaba más cerca de Oruro que de La Paz, donde murieron varios mineros y se debía instar a la pacificación, pero al ingresar por una quebrada por el río, la corriente de agua se llevó la camioneta en la que pasaban, puesto que era época de lluvias y gracias a la destreza del chofer que logró chocar el ve-

hículo contra una roca, pudieron salir por medio del agua, dejando en el interior del vehículo sus prendas de abrigo, su agenda y otros enseres de quienes eran parte de la Defensoría.

Este percance, según nos cuenta, ocurrió aproximadamente a las dos a tres de la tarde y lograron llegar a Oruro a las nueve de la noche, caminaron varios kilómetros por varias horas hasta llegar a Caihuasi donde gracias a la colaboración de la Policía Caminera consiguieron un medio de transporte que les trajo a la ciudad. Mientras pasaban esta odisea, funcionarios de la Fiscalía de Oruro, que vieron abandonada la movilidad pensaron lo peor y al llegar a la ciudad denunciaron el hecho tras haber observado que dentro el vehículo habían enseres de las personas que no llegaron al conflicto.

Otro accidente que pasó junto a otros funcionarios fue cuando el defensor, Rolando Villena les encomendó una tarea en un puesto militar, donde se volcaron por el camino hacia Quillacas, junto a Guillermo Ortiz, el comandante del regimiento en Challapata, su comandante de derechos humanos fue el que más sufrió porque se rompió la clavícula.

En esta oportunidad tuvieron varias contusiones, su persona particularmente en las costillas, se golpeó toda la cabeza y su cuerpo quedó con muchos moretes.

"Creo que ha sido Dios quien nos salvó, salimos muy asustados porque el momento en que el carro se volcó parecía que estaba arrodillada debido a que quedé boca abajo y no me daba cuenta qué estaba pasando y las heridas me las hice al salir porque la puerta ya estaba toda malograda", dijo.

En este trabajo creo que siempre hay que andar bajo la sombra de Dios, señaló, porque nosotros hemos ido por muchos rincones a pie por cerros y caminos, como las visitas que realizamos a las poblaciones de laimes y qaqachakas, porque los hermanos indígenas campesinos fueron también de preocupación. Otro sector al que apoyaron fue el de los adultos mayores que hasta ahora no se pueden unir por divergencias que tienen y que en la Defensoría nada pueden hacer.

Otro sector vulnerable al que se apoyó fue el de las personas con discapacidad, las personas con VIH Sida con las que constantemente trabajan, los GLBT que son un sector totalmente vulnerable porque la gente no entiende a cabalidad su situación.

"Pero hemos avanzado, porque en los primeros años les acompañábamos en su desfile del orgullo gay, porque había gente que les insultaba y maltrataba, algo que fue superado, aunque existen aún resabios de discriminación contra los GLBT y las personas con VIH Sida, hay mucha gente que sufre aún de discriminación y también de racismo entonces estos temas los hemos trabajado con mucha devoción, preocupación y responsabilidad", manifestó.

Ahora se busca aliados para concretar muchas cosas, como en el caso de los privados de libertad, una constante preocupación porque no existe en Bolivia una solución al hacinamiento existente por la falta de infraestructura, la voluntad propia de los internos hace que ellos puedan mantenerse al interior de los penales.

Cualquier preocupación personal o colectiva atendemos pero si no está dentro de nuestras competencias derivamos al sector indicado, como el caso de la Dirección de Igualdad de Oportunidades, la que tiene dependencias para atender a niños, niñas adolescentes, adultos mayores y casos de violencia, explicó.

La Defensoría del pueblo debe ser una institución independiente y gratuita, que debe dar serenidad a los casos y dejar de ser burocráticos además de ser solidario como se dispone en la nueva Constitución Política del Estado, debe vigilar, controlar y reclamar la vulneración de derechos que hace la administración pública porque el Estado o el Gobierno delega a ésta toda la responsabilidad de lo que ocurre en relación a la ciudadanía y ahí es donde los servidores públicos de una u otra manera vulneran derechos por lo que a través del defensor del pueblo se reclama por los excesos que cometen los funcionarios de muchas instancias gubernamentales.

Una sola vez tuvieron que intervenir en un caso de racismo para hacer cumplir la Ley 045 Contra el Racismo debido a que un funcionario llamó a una persona indio y otros términos más, que concluyó en el despido del agresor, no por orden ni reclamo de la Defensoría, al contrario, defendiendo el derecho de un usuario y haciendo cumplir una normativa.

Resumir los casos atendidos durante su gestión es difícil, porque incluso hubo algunos que ni fueron registrados por la premura del tiempo, pero que no quedaron sin la defensa de los derechos vulnerados, es así que queda en la historia un trabajo tesonero de la representante del Defensor del Pueblo en Oruro, la doctora como le llaman muchos Clotilde Calancha, quien deja esta función con el alivio de haber cumplido con la gente necesitada, un trabajo, que reitera, fue realizado gracias al apoyo de sus compañeros de labor, que sienten y tienen el compromiso con los sectores vulnerables.


Clotilde Calancha junto a Rolando Villena y el personal de la Defensoría

Reconocimientos que recibió Calancha en su vida profesional

tags: La Patria, Noticias de Bolivia, Periodico, Diario, Newspaper, Clotilde Calancha una vida de trabajo y permanente defensa de los derechos

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