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Domingo, 12 de marzo de 2017, Cultural El Duende
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Carencias del pensamiento indianista actual

•  H. C. F. Mansilla


     Este breve ensayo intenta ser estrictamente académico, sin inclinaciones políticas o calificaciones éticas. Quisiera contribuir sobre todo a detectar algunos espacios donde el indianismo podría realizar investigaciones de gran relevancia y así ganar en calidad teórica. Estas líneas son una especie de comentario general al libro recientemente publicado de Pablo Mamani Ramírez 1. Descolonización podría significar también el liberarse de los prejuicios antiguos que uno mismo acarrea de modo inconsciente, y llegar así a pensar de manera autónoma y original.

Como pasa en todas las culturas, el proceso de construir una identidad2 social o nacional incluye un redescubrimiento de las propias raíces y una auto-afirmación, a veces dramática, con respecto al mundo exterior, especialmente frente a aquel modelo civilizatorio que vulneró o interrumpió la propia historia. En forma algo abstracta podemos decir que el indianismo en el área andina y en Bolivia recupera los aspectos centrales de las tradiciones, los recuerdos y las nostalgias que conforman una parte esencial de la identidad colectiva, y al hacerlo así edifica un sentido común que se muestra a veces como un posicionamiento crítico frente a la cultura occidental, considerada como la causa de los agravios históricos. Este sentido común, por más difundido que se halle y por más ilustres representantes teóricos que tenga, debería estar sometido al análisis científico, entre otros motivos porque es una creación intelectual, de vigencia temporal y espacial siempre limitada, como todas las construcciones de este tipo. Por un lado el sentido común da a conocer los anhelos postergados de una buena parte de la población, y por ello posee una gran legitimidad. Pero, por otro lado, el sentido común abarca también los prejuicios irracionales, las animadversiones profundas y los resentimientos de vieja data que alimentan dilatados grupos sociales.

Las concepciones indianistas comprenden elementos poéticos y literarios, factores teológicos y religiosos y, al mismos tiempo, notables aportes a las ciencias sociales en general. También se puede constatar en ellas una base filosófica de reconocida calidad, que ha resultado de la combinación de los aspectos recién mencionados. La filosofía andina3, por ejemplo, se ha nutrido de las prácticas milenarias en relación con la naturaleza y de la reflexión en torno a la necesidad de una vida en armonía y cooperación con los ciclos naturales. El pensamiento andino, en sus manifestaciones contemporáneas, incluye asimismo un análisis y una crítica de la época colonial española y de los tiempos republicanos. Es por ello una filosofía que ha nacido, entre otros motivos, del dolor y del sufrimiento por la discriminación sufrida durante siglos4.

Es comprensible, por lo tanto, la existencia de elementos fuertemente reivindicativos en el indianismo, que sobresalen claramente en la obra de Fausto Reinaga5 y de otros pensadores contemporáneos. Estos elementos tienden a sobreponerse por encima de otros asuntos históricos y temas de actualidad. Por ello quisiera dedicar mi breve intervención a mencionar -no a tratar exhaustivamente- algunos problemas que los intelectuales indianistas no han investigado en la extensión y profundidad que estas cuestiones merecen. Dejo constancia de mi alto aprecio por la filosofía andina, pero creo que los cientistas sociales adscritos a las corrientes indianistas no han dirigido sus esfuerzos hacia terrenos interesantes que podrían ser analizados con ganancias cognoscitivas para la comunidad intelectual boliviana, como el gran tema del mestizaje6. Pudiendo equivocarme fácilmente, creo entrever cinco aspectos que no han recibido una adecuada atención investigativa de parte de los intelectuales indianistas:

(1) El carácter reivindicativo de los trabajos que han nacido a partir de las corrientes indianistas nos lleva a la siguiente interrogación: ¿Por qué los representantes del indianismo no ponen en cuestionamiento sus propios valores de orientación y las metas de evolución histórica que ellos -de manera implícita- postulan para su propia comunidad en cuanto objetivos propios y naturales, aunque no sean productos de sus propias tradiciones civilizatorias?

(2) En un texto que ha pasado desapercibido7, Alison Spedding examinó los complejos nexos entre la mentalidad colectiva, por un lado, y las formas específicas cómo se manifiestan los fenómenos de responsabilidad y culpabilidad en la sociedad andina, por otro. La inclinación indianista a celebrar de modo general y abstracto las cualidades de una cosmovisión colectivista y a enaltecer las formas solidarias de interacción y los aspectos de una reciprocidad muy amplia, pasa por alto los elementos prácticos y cotidianos de la mentalidad social, elementos que en el presente se hallan cerca de valores individualistas y hasta egoístas. El énfasis en orientaciones solidarias encubre a menudo la prevalencia de la astucia práctica y de la inteligencia instrumental en las relaciones de todos los días. A este conjunto de temas que podrían ser investigados pertenece también el problema de la vigencia de los derechos de terceros. El cultivo de la informalidad en sus múltiples y conocidas variantes se contrapone a los derechos de terceros y dificulta la inserción de extensos grupos poblacionales en el mundo moderno.

(3) Creo vislumbrar un carácter bizantino y esotérico en muchos escritos indianistas que se consagran a revitalizar -o a inventar- los orígenes prístinos y perfectos de las civilizaciones indígenas. La preocupación metafísica por la esencia de estas culturas, por el presunto impulso ético (de naturaleza ontológica) de las mismas y por los factores epistemológicos en los saberes ancestrales confiere una relevancia sobredimensionada a fenómenos de índole subalterna. Esa afición a lo secundario se encuentra asimismo en las discusiones en torno a los periodos del pensamiento de Fausto Reinaga y a su "correcta" interpretación. En numerosos textos indianistas se puede percibir un interés exagerado por cuestiones hermenéuticas y relativistas, que corresponde a las modas postmodernistas del día, pero que no contribuye a ampliar el campo del saber genuino.

(4) Mientras se insiste en la solidaridad, el igualitarismo y la reciprocidad de las relaciones sociales en el ámbito indígena, se pasa por alto la realidad económica y social del mismo, que -como en todas partes- está marcada por intereses sectoriales organizados de carácter capitalista, por élites egoístas, por estructuras sociales jerárquicas y por las normas del consumismo globalizado. Desde el indianismo hay una cierta reticencia a estudiar los valores de orientación de las capas juveniles urbanas de origen indígena, que han adoptado, por ejemplo, las normativas de proveniencia moderna y occidental, sobre todo en los terrenos de la elección profesional-vocacional, el nivel de consumo masivo y el campo de la diversión y el ocio. Estos jóvenes no parecen constituir la parte principal de los destinatarios de las teorías indianistas. También se nota una resistencia a analizar los aspectos negativos -como las consecuencias a largo plazo en la educación, la moralidad pública y la falta de potencial innovador- que se desprenden del involucramiento de los sectores indígenas en actividades que rozan lo informal-delictivo, como el contrabando y el complejo coca-cocaína.

(5) En todos estos aspectos hallamos un problema que podemos llamar clásico: la brecha entre retórica y realidad, entre el discurso intelectual y político, de una parte, y la esfera de la vida cotidiana, por otra. Uno de los primeros logros de la filosofía es haber investigado los vínculos y la distancia entre teoría y praxis. Sostengo que sería adecuado analizar los nexos entre la ideología del Buen Vivir y la concepción de la armonía con la Madre Tierra8, por una parte, y la realidad cotidiana de la vida laboral, por otra. Particularmente aguda es la cuestión de la destrucción ecológica en regiones tropicales y en zonas de colonización reciente. Cuando los campesinos indígenas abandonan las tierras altas y sus hábitos agrarios que preservan -o preservaban- el medio ambiente, se dedican en las zonas orientales a prácticas depredatorias que expanden rápidamente la frontera agrícola y aniquilan los bosques tropicales9. Los intelectuales indianistas no han analizado críticamente las actividades de los cocaleros y colonizadores, cuya figura emblemática es el campesino con la motosierra en la mano frente a la arboleda que es vista como un obstáculo al desarrollo modernizante anhelado por casi todos.

Sobre estos cinco puntos los pensadores indianistas parecen extender el cómodo manto del olvido y del silencio.



1 Pablo Mamani Ramírez, El Estado neocolonial. Una mirada al proceso de la lucha por el poder y sus contradicciones en Bolivia, La Paz: rincón ediciones 2017.

2 Cf. Bruno Boccara, Bolivia: revirtiendo traumas, La Paz: CERES / Plural 2013.

3 Josef Estermann, Filosofía andina. Sabiduría indígena para un mundo nuevo, La Paz: ISEAT 2006, p. 13.

4 Fausto Reinaga, La revolución india, La Paz: Ediciones del Partido Indio de Bolivia 1969, p. 384, 453, 455.

5 La obra más importante sobre este pensador es el detallado estudio de Gustavo R. Cruz, Los senderos de Fausto Reinaga. Filosofía de un pensamiento indio, La Paz: CIDES / Plural 2013.

6 Dice Fausto Reinaga, el máximo representante boliviano del indianismo radical: "El mestizo es una especie sin Dios, sin lengua, sin tierra, sin pasado, sin presente, sin mañana. […] Lo único propio que tiene es su odio. Odio clavado en su corazón y en su cerebro. Odio a su sangre; odio a su madre india". Fausto Reinaga, El pensamiento indio, La Paz: Ediciones Comunidad Amáutica Mundial 1991, p. 19.

7 Alison Spedding, El individuo vinculado: acción, culpabilidad y responsabilidad individual en los Andes, en: KOLLASUYO (La Paz), quinta época, Nº 1, diciembre de 2002, pp. 122-134, especialmente pp. 124-125.

8 Cf. Fernando Huanacuni Mamani, Vivir bien / Buen vivir, La Paz: Instituto Internacional de Investigación del Convenio "Andrés Bello" / CAOI 2010; Freddy Delgado / Stephan Rist / César Escobar, Un desarrollo endógeno sustentable como interfaz para implementar el Vivir Bien en la gestión pública boliviana, La Paz: Plural 2010.

9 Iván Arias Durán, ¿Indígena o cocalero?, en: PÁGINA SIETE del 5 de septiembre de 2011, p. 13; Alejandro Almaraz, Flechas yurakarés, en: PÁGINA SIETE del 27 de julio de 2011, p. 18; Wálter Navia Romero, El asesinato de la Pachamama, en: ibid., p. 18.



* Hugo Celso Felipe Mansilla. Doctor en filosofía.

Académico de la Lengua.

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