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Domingo, 14 de abril de 2019, Revista Dominical
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Amigo no me dejes

•  Por: Neiza Muriel Peralta - Ingeniera, dueña del Blog Perruno - azien165@gmail.com


Un perro cuida a su amigo atropellado /MIMUNDOCAUTIVO.COM
Recuerdas como nos conocimos...

Yo descansaba apoyado en una pared fría cansado de buscar alimento, en aquella esquina de la casa vieja, tu venías cabizbajo, agotado, tus patas tambaleaban, tenías el hocico entre abierto, respirabas agitado, tu semblante reflejaba dolor y caíste agotado a los pies de aquel sauce llorón.

Me acerqué curioso, asustado, penoso y con un movimiento de cola recíproco iniciamos nuestra amistad, bueno así lo entendí desde que te vi. Caíste en profundo sueño, tuviste un largo descanso que bien merecido lo tenías, te observé en silencio esperando que al despertar me dijeras algo y cuando al fin abriste los ojos te pusiste en marcha, yo, entristecido te observaba mientras te alejabas hasta que paraste y me invitaste a reanudar aquel recorrido diario que acostumbrabas, entonces sorprendido moví la cola y desde aquel día no me desprendí de ti.

Que día, cómo olvidar si terminaste con mi soledad y te seguí confiado por rutas desconocidas hasta que paramos frente a una casa y me indicaste paciencia inclinando el rostro, después de un tiempo salió una señora viejísima, te saludó con un "hola amigo" y mirándome dejó un recipiente de comida junto a un árbol; con temor esperé tu señal; finalmente me llamaste, entonces con alegría y desesperación me acerque a devorar el contenido del recipiente, pues llevaba 3 días de no probar nada, sólo huesos desgastados para engañar a mi estómago hambriento. Que bendición aquel día, disfruté tu compañía, solidaridad y sobre todo de tu amistad

Te agradezco tanto amigo, porque tú siempre fuiste bueno conmigo, me llamaste cachorro y desde entonces estuve al pendiente de ti y tú de mí. Aunque en muchas ocasiones tuve equivocaciones tremendas a causa de mi imprudencia y falta de experiencia, como peleas callejeras, el hurto de alimento por hambre y otros que te afectaron de forma directa, cuando por mi culpa la gente te correteaba con palos, piedras y las mordidas que te ganaste por defenderme.

Recuerdas las caminatas que realizamos día tras día en sol, en frío, en lluvia y en nevada, sólo por comida y agua; enfrentamos las inclemencias del tiempo y muchas veces quedamos rendidos tratando de cobijarnos entre basurales, qué noches, la pasamos a la luz de la luna titiritando de frío.

Lamentablemente esta situación de vivir en la calle hicieron más notorios tus achaques amigo mío, estos 3 últimos años con tu fuerte tos y la deformación de tus patitas, a causa de un reumatismo, secuela de crudos inviernos casi ya no recorremos la distancia habitual, pero a pesar de tu dolencia ¡qué valor! te admiro tanto compañero del alma.

Ahora se acerca nuevamente el crudo invierno no sé qué haremos para sobrevivir, como siempre sólo me queda levantar la cabeza al cielo y pedir misericordia, a ver si el de arriba se apiada de nosotros.

En muchas ocasiones hablamos sobre tener un hogar, de alguien que nos quiera en su vida, que nos dé abrigo, alimento y amor, pero llegamos a la conclusión de que es imposible, porque las personas sólo se preocupan de cosas materiales, tener ropa de moda, el auto del año, casas vacías por todas partes o algún otro capricho. Los niños y jóvenes ya no tienen respeto ni sensibilidad, son los primeros en maltratarnos nos ven como juguetes que no sienten dolor cuando nos patean o jalan de las orejas, cola o patitas y para finalizar tratan de aplastarnos. Es inútil quejarnos o llorar ya que sus padres no los corrigen.

Con los años la situación ha empeorado somos más los vagabundos que desde muy pequeños debemos enfrentar esta cruel vida y son menos aquellos de nuestra especie que logran envejecer en compañía de personas que los amen y respeten.

Amigo estás bien...

No te preocupes descansa, yo estaré a tu lado.

Entonces habla el viejo perro que después de escuchar al cachorro con lágrimas en los ojos dice...

Cachorro este invierno no podré acompañarte, ya no tengo fuerzas, me siento débil y es seguro que mi final llegará en cualquier momento, recuerda tengo buen recorrido estoy viejo, la enfermedad ha calado en lo más profundo de mi ser, los días que me quedan son muy pocos yo lo sé. Gracias a Dios llegaste a mi vida fuiste mi apoyo y compañía, aprecio mucho todo lo que haces por mí, te quiero tanto cachorro.

No quiero que tus días terminen así, no quiero que sufras como yo, es cierto que somos el resultado de una sociedad que decidió desecharnos como basura, abandonándonos a nuestra suerte y esto no terminara mientras la conciencia y valores se manipulen según conveniencia, sus mentes y corazones desconocen nuestros sentimientos, nuestros sufrimientos diarios como si no formásemos parte de sus vidas.

Pero querido cachorro a pesar de la sociedad que nos rodea, en mi trayecto hace unos años atrás conocí una familia pobre pero sensible, supongo que la vida los hizo así ya que tenían una hija ciega, un día al pasar por su puerta al ver mi rostro hambriento decidieron darme de comer y escuché que anteriormente tuvieron un amigo muy parecido a mí, pero falleció a causa de una extraña enfermedad, mi corazón deseaba quedarse a cubrir el vacío, pero mi mente se llenó de pura desconfianza, pues yo sufrí mucho desde pequeño por culpa del barbarismo del ser humano y abandoné su hogar.

Esta es tu única oportunidad cachorro y haré mi último esfuerzo por llevarte a ellos. Cachorro ánimo, llegaremos, subiremos el cerro poco a poco, tú serás mi apoyo y fortaleza como siempre. Cada paso nos acercará a tu destino, un destino distinto al mío lleno de ilusiones, esperanza y amor.

Mira desde aquí podemos visualizar parte de la ciudad; cómo ha cambiado, camina, camina cachorro, descansaremos bajo la sombra de aquel estrecho arbolito, la lluvia nos alcanza, pero debemos seguir, el viento helado penetra nuestra piel delgada y descubierta, la oscuridad nos empaña la vista, la lluvia cubre nuestras lágrimas pero debemos ser firmes para llegar a tu nueva morada.

Déjame describirte aquella casita ubicada entre cerros, sabes es una mezcla de ladrillo y adobe su puerta es de madera y esta agrietada por los muchos años que lleva, a través de una pequeña verja de piedra se visualiza varios árboles y flores, una señora de canas teje sentada al ingreso de su puerta y una niña la acompaña sentada junto a ella, un señor canoso se dedica a la agricultura y tiene muy buen semblante a pesar del duro trabajo

Entonces el cachorro que escuchaba muy atento preocupado dice:

Amigo ¿estás bien? ¡Vamos! descansemos allí entre los matorrales, apenas respiras, tus patitas tiemblan aún, estando en reposo, descansa amigo del alma solo quiero tenerte siempre a mi lado. Hoy me encuentro preocupado porque amaneciste caminando en pleno frío y tu pequeño y frágil cuerpo está débil, llevamos 2 días sin probar alimento es demasiado esfuerzo para ti. También me entristece la posibilidad de que al llegar a casa de esta familia me rechacen. ¿Tú crees que me acojan en su hogar?, mira mi apariencia, no tengo buen aspecto tal vez se asusten al ver mi hocico agrietado o mi pelaje opaco y los pedazos de pelo y carne que me faltan a causa de las ultimas peleas que tuve y mis patas con cicatrices, no creo que me quieran, pero si tú quieres que continuemos lo haré, estar junto a ti me da seguridad, y esperanza para seguir adelante, caminarás despacio yo seré tu apoyo.

Ya se divisan casitas pequeñas y viejas, ¿estamos cerca?

Estoy nervioso, pero ¡qué te pasa amigo...!

El viejo perro se desploma en medio de piedras y con su último aliento dice:

Cachorro déjame tu sigue, no puedo continuar, no falta mucho, al final soy un saco viejo de carne y huesos vete, mi vida ha llegado a su fin, pronto daré mi último suspiro, deseo que tu vida cambie que ellos te amen y te hagan parte de su familia que Dios te bendiga cachorro cuídate...

El cachorro sufre, da ladridos desgarradores y grita con agudos gemidos. Amigo no me dejes solo descansa y continuaremos no me dejes...

El cachorro no abandonó al viejo se quedó llorando y arrastró el cuerpo a orillas de los matorrales, arrebatado decidió buscar ayuda y corrió en busca de la casa descrita después de dar varias vueltas la encontró y ladró, golpeando la puerta con sus patas llenas de cicatrices, hasta que al final una silueta vieja abrió la puerta, era el anciano agricultor el vio al cachorro desesperado y trato de comprenderlo, el cachorro ladraba y giraba en una dirección, su rostro estaba lleno de lágrimas, en eso se asomó a la puerta una joven con un bastón que decía: ¿Padre, qué pasa? Quién es? ¿Por qué te busca a ti?

Los ladridos conmovieron al anciano y la insistencia del cachorro hicieron al viejo agricultor correr tras él, después de bajar unas cuadras el anciano diviso al viejo amigo, lo reconoció y se acercó con los ojos llenos de lágrimas, levantó al viejo perro que no pesaba nada porque era lo que él decía un pequeño saco de carne y huesos. El anciano agricultor suspiró y lo llevó a su hogar, lamentablemente el viejo perro falleció en cumplimiento de su último deseo.

Fue enterrado en el jardín de árboles y flores, que con tanto cariño describió al cachorro en su último trayecto, tuvo un digno entierro, fue despedido por aquellos que realmente lo estimaban. El cachorro lloró inconsolable junto al montón de tierra y piedras que cubrían el cuerpo de su amigo, mientras su cabeza recibía las caricias de la joven ciega que no podía verlo, pero sentía su dolor. Los días pasaron el anciano agricultor y la joven ciega adoptaron al cachorro haciéndose cargo de forma responsable del nuevo miembro de su familia, llamado "Valiente".

El cachorro "Valiente" cambió su vida gracias al esfuerzo de su viejo amigo y decidió permanecer junto a su nueva familia, protegerla y amarla hasta el fin de sus días.

Cómo quisiera que terminen así todas las historias de estos perros en situación de calle, que fueron abandonados por ti, por tu padre, por tu abuelo, por tu tatara abuelo, dando lugar a muchas generaciones de perros en situación de sufrimiento constante.


No hay amigo más leal que un perro

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