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Domingo, 9 de febrero de 2020
Por: Dehymar Antezana Periodista LA PATRIA, Revista Dominical
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Con fe a la Virgen del Socavón

A la espera de un milagro con el retumbar de los platillos

•  Es la historia de Leo, un niño músico que mediante su talento pide un milagro de amor a la Virgen del Socavón para sanar a su hermanito gemelo


Tenía algo más de un año de vida, cuando su papá le regaló un par de platillos que compró en la feria denominada Oruro Moderno. Aquel acto, era para replicar lo que su padre había hecho cuando él también era pequeño, sólo que en esa época, esa situación prácticamente quedó simplemente en un regalo.

Sin embargo, éste niño sorprendería tanto a sus padres como a sus abuelos, ya que esos platillos no sólo eran un juguete para él, sino que a la postre se convertiría en un símbolo de fe hacia la Virgen del Socavón y que ahora, después de seis años, este pequeño, espera el milagro de la Patrona para sanar a su hermano gemelo que se encuentra en Argentina.

Leonardo Benjamín López Vilcaez es el nombre de este pequeño niño, hoy con ocho años encima. Su abuelo Xavier López es prácticamente su mentor, a quien la vida le dio la oportunidad por segunda vez, de ser padre e incentivar a Leo, en la aptitud que demostró al mando de los platillos.

Contó que su hijo se acordó que cuando él era niño, Xavier le regaló unos platillos pequeños para que toque, situación que se replicó hace seis años, sin embargo, Leo lo complementó con la música.

En su casa había un par de discos compactos de música, uno grabado en banda y otro con música folklórica, en ambos casos eran diablada.

Leo con únicamente dos años, colocó la música en el equipo de sonido y comenzó a tocar. Tal era su emoción que no sólo seguía el ritmo de la música, sino que efectuaba su propia coreografía, hacía sus propios pasos, tocaba los platillos arrodillado, se agachaba, se levantaba, hacía paso de parada.

SAN JOSÉ

A Leo el destino le tenía preparada una gran sorpresa. Era la víspera del 1 de noviembre de 2014, cuando Xavier pasó por el parque de la Unión Nacional, allí tocaba la Banda de Música San José que realizaba una presentación junto a la Diablada Artística Urus, como un homenaje a la Fundación de la ciudad de Oruro.

Esa situación motivó al abuelo para que lleve a Leo hasta dicho lugar, ya que era una buena oportunidad para que el niño disfrute de la música junto a una banda profesional, pero la idea era simplemente con el afán de que se distraiga y disfrute el momento, por el gusto que tenía de tocar con sus platillos, al ritmo de la diablada. Sin embargo, ese día la vida de Leo cambiaría para siempre.

"Lo llevo, detrás de la banda nos acomodamos y Leo empieza a tocar. Uno de los platilleros, el diablo (Richard Flores) de la barra de San José que en ese entonces tocaba con la banda, sale y lo ve y dice - ¿quién es este chiquito? - a lo que respondo que era mi nieto. Se pone junto a él para tocar juntos", indicó.

Ahí Xavier le pide a Richard que por favor lo pueda incluir en la banda de música para que ingrese en el Corso Infantil, pero el "diablo" le invita a ingresar junto a los músicos profesionales en el Primer Convite.

La abuela le hizo el chaleco y el pantalón, de acuerdo al uniforme que utiliza la Banda San José. De esa manera se presentaron en el Primer Convite, cuando Leo apenas tenía dos años. Esa experiencia le marcó al infante, ya que desde entonces, no quiere dejar de tocar los platillos junto a la banda profesional.

"A un principio yo le cargaba, era un poco más cansador, pero era darle el gusto del abuelo hacia el nieto", añadió.

DEVOCIÓN

Pero no era simplemente tocar, Xavier le explicó a Leo, cuál era el significado del Carnaval de Oruro. Llegar a los pies de la Virgen del Socavón para que los creyentes o devotos, en este caso los danzarines, le pidan algún favor o milagro y recibir sus bendiciones.

Desde ese año, es que ambos ingresan de rodillas al Santuario de la Virgen del Socavón, pero no solamente como un símbolo de fe, sino que Leo, tiene una intención muy particular para pedirle a la Madre, que sane a su hermano gemelo, quien padece de una hidrocefalia. Tiene paralizada la parte izquierda de su cuerpo, está en una silla de ruedas y con deficiencia en la vista.

"Todos esos problemas de salud fueron mejorando de a poco y gracias a la bendición de la Mamita, que año tras año esta fe de mi nieto se va renovando con más cariño, más devoción y convicción", señaló.

CARNAVAL

La presentación que hizo Leo en su primer Carnaval fue inolvidable, no sólo para los abuelos o para el niño, sino también para los músicos de la Banda San José, como para que la gente que tuvo la oportunidad verlo.

Como la Diablada Artística Urus ingresa de noche, a Leo lo prepararon muy bien, estaba abrigado debajo del uniforme. Al mismo tiempo, el abuelo se llevó todos los implementos necesarios por si su nieto los iba a necesitar, como una chamarra e incluso pañales, porque en ese entonces, aún los utilizaba.

A un inicio, los abuelos pensaron que el niño no aguantaría el recorrido, sin embargo, él les demostró todo lo contrario, ya que estuvo despierto y muy dinámico durante el trayecto, algo más de cuatro kilómetros.

La única vez que se durmió fue, cuando se cayó la pasarela, pero al inicio. No quiso irse de la Entrada y posteriormente ingresó con la banda de música.

"El primer año fue increíble, porque en el sector de la Gobernación, se fue delante de la banda, botó su platillos al suelo, se sacó su casquito blanco, dio una vuelta alrededor y era realmente impresionante, la gente lo ovacionó. Nos salió todo un artista porque en las graderías lo aplaudían, agarraba sus platillos y comenzaba a mandar besos", recordó Xavier.

El pequeño junto a sus abuelos tienen la costumbre de ir a ver la Entrada hasta una determinada hora, posteriormente, se van a alistar para ingresar junto a la Banda San José.

Leo se alista por sí solo, lustra sus zapatos, pone en orden los prendedores que tiene, dos de la Virgen del Socavón, un diablo y una insignia de San José. Limpia sus platillos y está listo para que empiece.

Asimismo, participó en todos los festivales de bandas de música realizados en la ciudad de Oruro desde sus dos años, con excepción de la versión 2019, porque su abuelo no pudo estar por razones de trabajo.

BANDA

Al margen de la participación que tuvo Leo aquel 31 de octubre y posterior ingreso al Primer Convite de ese año, fue aceptado por la Banda San José, como uno de sus miembros más, por ello, es que participa cada año en el Carnaval junto a los músicos profesionales.

Mucho tuvo que ver la comprensión y entendimiento de su director Víctor Torrico, quien enternecido por el accionar del niño lo aceptó sin dudar, además de darle toda la confianza para que sea uno más de sus miembros, junto a su abuelo.

"No sabíamos cómo iban a reaccionar, hemos recibido la gran aceptación que ha sido un apoyo muy lindo. Para mí ha sido muy lindo, no he podido compartir con mis hijos por un tema laboral, pero con él, hemos vuelto a ser papás con mi esposa. Leo vive junto a nosotros pero el otro bebé por temas de salud está en Argentina, ya que allí tiene seguro, le dan silla de ruedas a medida, tiene pañales gratuitos, tiene un pequeño bono y acceso a hospitales con 50 especialidades", dijo.

El impulso y la motivación de Leo, es grande, ya que ni bien pasó su primer Carnaval, preguntaba a su abuelo constantemente, cuándo sería el Primer Convite. Asimismo, no importa a qué hora entra su banda de música, porque él siempre está activo y aguanta todo el trayecto, porque su objetivo muy al margen de alegrar al público, es llegar hasta los pies de la Virgen del Socavón y pedir por la salud de su hermanito.

MÚSICA

La música está en las venas de Leo por influencia de Xavier, quien también es músico. Toca desde hace 30 años, música cristiana en la Renovación Carismática Católica, su nieto lo acompaña desde que tenía tres años con la pandereta.

Una de las anécdotas del pequeño fue que a esa edad, pedía que le compren una batería, pero como no sabía hablar bien, no se hacía entender.

"No sabía ni hablar bien, no sabía pronunciar y me decía - batía - y no sabía qué era, hasta que un día vimos en la televisión a alguien que tocaba ese instrumento y era la batería. Le compramos su batería y realmente le gusta la música, esperamos seguirle apoyando hasta que Dios realmente quiera", manifestó.

Por influencia de Leo, Xavier entró a la banda de música para tocar platillos, pero le fue más complicado al abuelo, porque se cansó más de lo acostumbrado. Sin embargo, lo seguirá apoyando siempre.

Una vez Leo le dijo a su abuelo: ¿Xavier hay vida después de la muerte? - a lo que su abuelo respondió admirado - ¿Por qué me preguntas eso?. Porque si hay vida después de la muerte, yo quiero ocupar el lugar de mi hermano (Augusto) y él ocupe mi lugar…











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