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Domingo, 10 de febrero de 2019, Cultural El Duende
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Aproximaciones literarias de Fátima Lazarte sobre la muerte, el amor y la escritura en María Virginia Estenssoro

•  Por Erika J. Rivera (La Paz. Escritora)


Cuando escuché por primera vez hablar de María Virginia Estenssoro, fui a buscar ese nombre en el Diccionario crítico de novelistas bolivianas, elaborado por Willy O. Muñoz. Para cualquier detalle que se menciona sobre mujeres literatas, habitualmente se recurre a esta importante obra de consulta, ya que no siempre atribuimos la debida importancia a las creaciones literarias. Entonces me planteé varias preguntas, como por ejemplo si María Virginia Estensoro fue poeta o narradora de cuentos para no haber sido incluida en el mencionado Diccionario crítico.

De este modo me dirigí a Fátima Lazarte, personalidad de gran sensibilidad artística quien, además de ser una distinguida literata y bailarina de ballet tiene formación filosófica, psicoanalista y es magíster en literatura boliviana y latinoamericana. Tuve el privilegio de entrevistarla en Sucre cuando fue expositora durante el IX Congreso de la Asociación de Estudios Bolivianos. Este año, en su décima versión, las y los investigadores bolivianistas presentarán nuevos estudios y por ello el evento es esperado ansiosamente por el público que desea conocer ampliar conocimientos en ciencias sociales, literatura, música y cine.

Fátima Lazarte supone que la investigación en torno a la literatura femenina es indispensable para conocer la situación actual, los anhelos y reivindicaciones de las mujeres del país, por ello se dedicó a estudiar la obra de María Virginia Estensoro, sobre todo su novela El Occiso, publicada en 1937 y que hasta hoy es una obra casi desconocida en la producción literaria boliviana.

Como afirma Lazarte, aquella época estuvo signada por la Guerra del Chaco (1932-1935), es decir por la conciencia de una gran pérdida territorial y por la muerte de más de treinta mil soldados. Ella asevera que este conflicto marcó negativamente la sensibilidad boliviana, colocando a la muerte como un fenómeno cotidiano y omnipresente. Una de las cualidades más notables de El Occiso es precisamente no referirse directamente al conflicto bélico, pero sí mostrar las consecuencias del mismo sobre la mentalidad boliviana de esa época. Además Estenssoro analiza en su texto la visión femenina acerca de la muerte y las conclusiones sociales que esta tragedia significó para el país. Fátima Lazarte enfatiza que el mérito de Estenssoro es adentrarse a una temática considerada entonces como exterior a las novelas escritas por la corriente literaria realista. Lazarte subraya que Estenssoro tocó una temática que en aquella época estaba vedada a la presunta sensibilidad femenina, y esto correspondería a la biografía misma de la autora, que excedía los límites permitidos por las normas sociales de aquel tiempo. Aquí es imprescindible mencionar que María Virginia Estenssoro analizó asuntos como el aborto, el amor libre y el ejercicio de cualquier profesión como una de las reivindicaciones más justas de la mujer. Recién décadas más tarde estos temas se incorporaron a la realidad intelectual del país. La investigación de Fátima Lazarte señala que Estenssoro merecería "un sitial en la literatura boliviana", junto a vanguardistas de renombre como Hilda Mundy. Esta es también la opinión de Virginia Ayllón, Ana Rebeca Prada y Eduardo Mitre, que coincidieron en calificar a esta literatura como valiosa. Es una escritura que realza simultáneamente el dolor y la ironía; reúne una prosa poética con un sentido peculiar del humor. Al mismo tiempo esta literatura femenina nos habla de la muerte como fenómeno siempre presente en la vida.

Lazarte utiliza "una matriz psicoanalítica lacaniana", que estudia las figuraciones de la muerte, bordeándola con palabras significativas: un vacío causante de angustia permanente. La literatura explora entonces temas como el amor, las relaciones sociales y las obligaciones éticas como si fueran fenómenos que embrollan y confunden a los personajes con sus pretensiones morales siempre contradictorias. Según Lazarte El occiso está construido con tres fragmentos, que narran el complejo tránsito que se realiza cuando la muerte aparece dentro de cuerpo y cuando la percepción de la misma nos lleva a vislumbrar un nuevo comienzo: la muerte como una parte del génesis y de la creación. Como se ve, este tipo de literatura abarca un sentimiento profundamente religioso, que tiende a justificar la muerte como una parte imprescindible de todos los ciclos vitales. Aquí es importante señalar que la literatura de Estenssoro nos abre a una visión que sobrepasa lo específicamente femenino, desarrollando los aspectos de una sensibilidad profunda, no tocada a menudo por otros autores, que nos muestra la enorme capacidad de sufrimiento, pero también de comprensión global del problema humano que pueden exhibir las protagonistas. Lazarte nos dice a la letra: "La muerte no está concebida como final sino como una continuidad de la vida". Las construcciones verbales de Estenssoro piensan esta temática como algo situado dentro del propio cuerpo: "Este es el sitio orgánico donde confluyen lo vital y lo mortuorio". Esto nos dice Lazarte para comprender la función del aborto en el cuerpo femenino. El aborto puede ser interpretado como un espacio mediador entre vida y muerte, sin dejar de ser un hecho terriblemente doloroso.

Como se evidencia, estamos ante una temática que el día de hoy aún despierta pasiones encontradas, ya que es un tema tabú no resuelto en la sociedad latinoamericana.

Según Lazarte, la obra de María Virginia Estenssoro es valiosa porque nos muestra las diferentes manifestaciones del amor ("amor maternal, amor pasión, amor sacrificio"), que conforman los tres aspectos de su novela. El más interesante parece ser el acápite dedicado al amor pasión, donde coinciden el anhelo de felicidad, los arquetipos de una relación bien llevada y el deseo clásico de una vida bien lograda. No hay duda, nos dice Lazarte, de que Estenssoro propuso una ética amatoria sustentada por visiones clásicas de la filosofía (El banquete de Platón), una ética que al mismo tiempo se alimenta de una concepción que establece claramente la emancipación femenina como valor normativo. El hombre amado tiene una apariencia fantasmagórica, es decir a menudo ausente, idealizada y reprobada, una presencia ambigua y ambivalente como son los protagonistas de la literatura contemporánea. Estenssoro tuvo el mérito de adelantarse varias décadas a una de las características centrales de la literatura del presente, que ya no tiene figuras idealizadas, siempre positivas y heroicas. Esta autora se anticipó al existencialismo filosófico y literario al mostrarnos los rasgos deleznables y cambiantes de los personajes principales.

Aquí es importante señalar algunos rasgos biográficos de María Virginia Estenssoro porque estos últimos se reflejan en sus escritos. Estenssoro nació en La Paz en 1903 y falleció en Sao Paulo en 1970. Perteneció a una distinguida familia de origen tarijeño. En sus obras aparece a menudo el conflicto que brota de su propia situación existencial: una mujer joven, de clase alta, quiere sobrepasar las normas impuestas por su familia y llevar una vida diseñada estrictamente por sus anhelos de realización personal. Estenssoro chocó con la mentalidad patriarcal que regía entonces en Bolivia. Se distanció de su núcleo familiar y llevó a cabo una existencia similar a la del ámbito artístico, que estaba opuesto a los hábitos de la élite de entonces. Al mismo tiempo los gustos estéticos, los valores normativos y las costumbres cotidianas que ella apreció toda su vida, pertenecían claramente a las antiguas clases altas, cuya ética ella despreciaba. Ella vivió en esa ambivalencia entre la estimación y el desprecio de su clase, una ambivalencia que ha resultado muy fructífera para la creación literaria, pero destructiva para la conciencia interior de esas personas.

La producción literaria de María Virginia Estenssoro fue la siguiente: El occiso (La Paz 1937 y 1971), Ego inútil (1971), Memorias de Villa Rosa (1976), Cuentos y otras páginas (1988), Criptograma del escándalo y la rosa. Fantasía biográfica de Lygia Freitas Valle (1996).

Estableciendo un vínculo entre la creadora y la investigadora, uniendo a dos generaciones y dos tiempos distintos, resulta muy valiosa la investigación de Fátima Lazarte en torno a la obra El occiso porque, como Fátima explica, nos permite rastrear elementos filosóficos vinculados al psicoanálisis como el vacío del significante. Entrevistando a Fátima Lazarte comprendí que María Virginia Estensoro fue una notable creadora y vanguardista porque desarrolló un discurso intimista muy distinto a la literatura realista que tuvo su auge en el contexto cultural de Estenssoro. Generacionalmente María Virginia perteneció a una vanguardia de creadores como Daniel Pérez Velasco, Claudio Cortés y Aquiles Munguía, autores que fueron aplastados por el monoculturalismo que implantó la Revolución Nacional de 1952. Por todo lo expuesto Estenssoro sufrió un doble estigma, como lo señala Lazarte: el ser mujer y haber renegado de su clase social.

El Criptograma del escándalo y la rosa es la última novela elaborada por Estenssoro y publicada póstumamente por sus hijos Guido e Irene (1996). Esta obra es interesante porque toda la trama gira alrededor de la vida de una mujer que posee claramente las mismas características biográficas de la autora: pertenencia a la clase alta, ruptura traumática con la misma y vida posterior con un amante que no está a la altura de la protagonista pese a haber sido elegido libremente por ella. Esta persona (Lygia) estaba casada con un notable industrial brasileño con el que tuvo dos hijos. Pero él no satisfacía sus nuevas necesidades intelectuales y entonces ella decide romper el matrimonio y buscar libremente la felicidad. Esa búsqueda no terminó bien y ella se hundió en la pobreza, la desesperación y la inseguridad anímica. Podemos observar a una literata que rompe tabúes que no son reflexionados abiertamente hasta el día de hoy en nuestra sociedad y que causan un sufrimiento innecesario a los involucrados. Esto nos impulsa a comprender la compleja problemática humana existencial mediante la búsqueda y la construcción de la libertad femenina.

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