Lunes, 8 de febrero de 2010 - Oruro - Regional
LA PATRIA
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Niños devotos listos para el Sábado de Peregrinación
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En la presentación del Último Convite, los niños también peregrinan el próximo sábado con fe y devoción a la Virgen del Socavón. Con la ternura que los caracteriza, los pequeños recorrieron las calles de Oruro al ritmo de tobas, morenadas, diabladas, danzas estilizadas y muchas más, pertenecientes al Carnaval de Oruro, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.
Como cada año los niños que participan en el carnaval de Oruro no faltaron a su promesa ante la Mamita del Socavón, de bailar un año más peregrinando por la ruta programada en dirección al altar de la santa patrona de los orureños.
La participación de los bloques infantiles en algunos de los conjuntos folklóricos es impulsada por padres de familia que se afanan por ver a sus niños participar de la expresión cultural más completa por sus características socio-económico-culturales, reconocida a nivel mundial como “Obra Maestra”.
María Ester Pinto es una niña de 9 años de edad, que participa en devoción a la Virgen Candelaria en la fraternidad Morenada Mejillones, le consultamos por que bailaba, ella simplemente respondió “por la virgencita”.
En la conversación le preguntamos si sus padres la acompañaban y ella dijo que, “mis papás también bailan, más atrás”, explicando que su tía es quien le acompaña. También le consultamos si estaba cansada, y nos dijo que; “no”, pero cuando termina de bailar es ahí donde sus pies empiezan a sentir cansancio.
En el recorrido conversamos con otro de los pequeños danzarines, Joaquín Dávalos de 8 años de edad, integrante de los tobas zona Sud, él nos dijo que baila en los tobas desde sus 4 años y que le gusta participar en el Carnaval.
Le consultamos si conocía a la Virgen del Socavón y nos dijo que “si, en las veladas le rezamos”, mencionó.
La expresión de los niños al llegar al altar de la Virgen Candelaria, es de regocijo y satisfacción por haber cumplido con su compromiso, los más pequeños llegaron en brazos de sus padres por el cansancio, pero se unieron al grupo para escuchar la misa y recibir la bendición.